1. El Desafío Andino Céntrico: Hacia un País Marítimo
En la última década, se ha presenciado un esfuerzo intersectorial concertado para disminuir el peso de la representación de Colombia como una región predominantemente andina. A pesar de poseer dos extensas costas, la Pacífica y la Caribe, el país no ha logrado integrar a plenitud en sus currículos educativos (en todos sus niveles: básica, primaria, secundaria, técnica y superior) el hecho fundamental de que casi el 50% de su superficie territorial es agua. La Comisión Colombiana del Océano (CCO) ha liderado la intervención en esta situación con diversas iniciativas, destacándose el Seminario Nacional de Patrimonio Cultural Marítimo, que ya cuenta con cerca de una decena de versiones. Este seminario es relevante porque congrega a profesionales, comunidades, empresas y otros actores motivados por la necesidad de profundizar el conocimiento, la protección y la gestión marítima.
2. Aportes Académicos y el Patrimonio Sumergido
La séptima versión del seminario, celebrada en el Museo Naval del Caribe en Cartagena en octubre de 2024, constituyó un escenario importante. En él se pudo constatar que el sector académico colombiano, en especial el relacionado con las humanidades, viene haciendo importantes aportes en la comprensión de las dimensiones marítimas del país (Del Cairo, et al., 2025a). En esa ocasión, se presentaron investigaciones sobre la antropología del mar, una rama relativamente incipiente en Colombia. Asimismo, se analizó la gestión
adelantada por la Armada Nacional y el Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH) en la promoción, investigación y protección del patrimonio cultural sumergido. Un punto central fue la discusión detallada sobre los pormenores de la gestión en torno al sitio arqueológico conocido como el Galeón San José (Del Cairo, et al., 2025b).
Quedó claramente establecido que, más allá de las referencias al sitio como un “tesoro”, su verdadera relevancia reside en la comprensión científica que puede ofrecer sobre los eventos históricos que causaron el naufragio de las naves españolas en el siglo XVIII. Además, permite estudiar los procesos de formación de sitios arqueológicos que involucran variables ecosistémicas que determinan sus características. Junto a la reflexión sobre las particularidades de los sitios arqueológicos de aguas profundas, se abordó la historia náutica indígena del litoral de la Sierra Nevada de Santa Marta (Londoño, 2023). Se puso de manifiesto que, si bien la historia naval colonial abarca los últimos cinco siglos, la navegación en el Caribe podría tener sus raíces en, al menos, tres milenios atrás, coincidiendo con la dispersión humana en el actual territorio colombiano. Esta perspectiva no solo enriquece la historia del litoral Caribe, sino también la del Pacífico, permitiendo que las humanidades aporten significativamente a la comprensión científica de la historia, la arqueología y la antropología del país marítimo que es Colombia en las próximas décadas.
3. La Ausencia de una Perspectiva Crítica en la Gestión Marina
A pesar de la valiosa labor de investigadores preocupados por el mar (Leyva, 2014; Márquez, 2019; Prado y Matos, 2023), la situación está lejos de ser óptima. La antropología del mar, por ejemplo, no es una línea curricular obligatoria en la formación antropológica del país, quedando relegada a una asignatura opcional.
Esta marginalidad se agrava por la premisa de que la gestión del territorio rural debe basarse en la lógica de las áreas de conservación. Esto resulta en que la gestión marino-costera esté a cargo, fundamentalmente, de profesionales de ciencias básicas o naturales, lo cual convierte a la historia, la arqueología o la antropología del mar en temáticas opcionales. En consecuencia, se resta énfasis a la investigación en líneas como la etnobotánica o la etnoecología, que permitirían integrar el saber de las comunidades locales en estrategias de conservación ecosistémica.
La falta de participación de las humanidades en la gestión marino-costera genera una desconexión, donde los profesionales de la biología pueden percibir a los antropólogos como actores distantes con escasa posibilidad de colaboración. De hecho, la investigación antropológica en zonas costeras ha demostrado que las gestiones institucionales en áreas protegidas a menudo parten de la idea de que el mar es un espacio inhabitado o carente de las apropiaciones simbólicas que sí se reconocen en los territorios terrestres (Prado y Matos, 2023).
En este contexto, Colombia está rezagada en comparación con otros países iberoamericanos como Chile, Brasil, México o España. Por ejemplo, en Brasil, la antropología promueve la necesidad de “oceanizar la educación” (Carniel, Rapchan y Silveira, 2025) , mientras que en España se discute una antropología marítima propia (De la Cruz, 2024) y el concepto de las “humanidades azules” (Wuebben y González-Trueba, 2019).
4. Proyecciones Estratégicas: Pensar en Futuros Submarinos
Tal como lo advirtió E. DeLoughrey (2017), la comprensión de la catástrofe medioambiental actual exige pensar en futuros submarinos. Es imperativo implementar esta agenda en Colombia, no como una mera actualización científica, sino como una oportunidad crucial para adaptarnos a los desafíos del futuro. En esta tarea, las humanidades tienen un aporte invaluable.
En Colombia, debemos aprender a incorporar lo acuático en el ámbito de las humanidades. Si bien esto ya está desarrollado en la literatura (como en “El amor en los tiempos del cólera”, donde el río Magdalena funciona como metáfora de la historia del país), no ocurre lo mismo en campos como la arqueología, la historia o la antropología.
Apenas estamos comenzando a comprender que las aguas, tanto marítimas como fluviales, fueron agentes poderosos en la construcción territorial del mundo prehispánico. La gran cantidad de conchas marinas halladas en sitios de la Sabana de Bogotá, por ejemplo, habla de esta interrelación estructural entre los Andes y la Costa.
Un ejemplo elocuente de la reescritura de las relaciones interétnicas se encuentra en el Norte de Colombia. Históricamente, se creía que existían cuatro pueblos en la Sierra Nevada de Santa Marta. Sin embargo, investigaciones recientes han revelado que los Taganga, indígenas pescadores del litoral, mantenían relaciones de intercambio con los Koguis, a quienes denominaban “pebos” (que en lengua Kogui significa “amigos”). Tras el reconocimiento jurídico de su Cabildo, se supo que ellos se autoidentificaban como Peubini-Tuxe, que en Kogui se traduce como “clan amigo del mar”.
Para el Norte de Colombia, la historia debe reescribirse sin pretender separar el agua de la tierra. Por el contrario, es fundamental empezar a entender, como lo hacen los pueblos indígenas, que el agua y la tierra, a pesar de sus diferencias, tienen puntos de encuentro, zonas donde lo diverso confluye para formar un espacio que es más que la suma de sus partes.
Esta perspectiva se valida en el Decreto 1500 de 2018 (la “línea negra”), que nombra cerca de 350 lugares, muchos de ellos costeros, que son sagrados debido a su dualidad tierra-mar. La comprensión de esta dualidad debe invitarnos a repensar las humanidades en el contexto colombiano, adoptando una óptica que no solo privilegie lo terrestre, sino también lo acuático, para estar a la altura de las necesidades del país que realmente poseemos.
Referencias
Carniel, F., Rapchan, E. S., & Silveira, F. L. A. D. (2025). Oceanizing education: anthropological cartographies of the sea. Revista Brasileira de Educação, 30, e300052. https://doi.org/10.1590/S1413-24782025300053
De la Cruz Modino, R. (2024). Antropología Marítima y Áreas Protegidas: perspectivas dialécticas. Revista de antropología social, 33(2). https://doi.org/10.5209/raso.98030
DeLoughrey, E. (2017). Submarine futures of the Anthropocene. Comparative Literature, 69(1), 32-44. https://doi.org/10.1215/00104124-3794589
Del Cairo Hurtado, C., Narváez, A. L., Mendoza, J. A. A., León-Rincón, H., Fernández, A. C., & Martinez, C. A. R. (2025a). Sumergido pero no olvidado: herencias culturales bajo el mar en Colombia y su potencial apertura al público. PH: Boletín del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, (115), 332-334. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=10295015
Del Cairo Hurtado, C., Quintero Hernández, J., Jaramillo Arango, A., León Rincón, H. A., Aldana Mendoza, J. A., Chadid Santamaría, A., & Reina Martínez, C. A. (2025b). Analysis of the Dispersion of Material Evidence from the Archaeological Context of the San José Galleon Shipwreck Sunk at a Depth of 600 Meters (Cartagena de Indias, Colombia). Journal of Maritime Archaeology, 1-25. https://link.springer.com/article/10.1007/s11457-025-09479-x
Leyva, A. (2012). Cuando Cristo” se metió” a El Islote: culto evangélico, atmósfera ritual e interacciones sociales en un territorio insular del Caribe colombiano. Revista Colombiana de Antropología, 48(2), 39-66. http://www.scielo.org.co/scielo.php?pid=S0486-65252012000200003&script=sci_arttext